Antes de empezar
No busca juzgar lo que sientes,
ni encontrar culpables.
Su propósito es ayudarte a desarrollar conciencia sobre aquello que se moviliza en ti cuando una situación o una persona despierta una reacción emocional intensa.
Desde la mirada gestáltica, cada experiencia puede convertirse en una oportunidad para conocerte más profundamente y recuperar partes de ti que quizás han quedado ocultas, rechazadas o poco reconocidas.
"La pregunta no es únicamente qué hizo el otro, sino también qué está intentando mostrarme esta experiencia sobre mí."
Identifica la situación que te activó
Piensa en una situación reciente que haya despertado una emoción intensa en ti. Puede tratarse de alguien que te irritó, decepcionó, admiraste excesivamente, o que generó una reacción desproporcionada en comparación con lo ocurrido.
¿Qué pasó? · ¿Quién estuvo involucrado? · ¿Qué fue lo que más te impactó o molestó?
Conecta con la emoción presente
Detente un momento y lleva la atención a tu cuerpo. Respira lentamente y pregúntate qué emoción aparece cuando recuerdas esta situación, dónde la sientes en tu cuerpo y qué intensidad tiene del 1 al 10. Observa sin intentar cambiar nada.
Nombra lo que ves en la otra persona
Enfoca tu atención en la persona o situación que te activó. Completa las siguientes frases de forma espontánea, sin censurarte:
- Lo que más me molesta de esta persona es…
- Lo que más critico de ella es…
- Lo que más admiro o envidio de ella es…
Explora el espejo
Desde una mirada gestáltica, aquello que nos impacta suele señalar aspectos internos que necesitan ser reconocidos. Si esa característica también existiera en mí: ¿cómo se manifiesta?, ¿cuándo aparece?, ¿en qué momentos la reprimo o la oculto?, ¿qué parte de mí intenta expresarse a través de ella?
Dialoga con la parte activada
Imagina que la emoción o la característica que observas tiene voz propia. Permite que responda a estas preguntas:
¿Qué quieres mostrarme?
¿Qué necesitas de mí?
¿Qué ocurriría si te aceptara un poco más?
Integra la experiencia
La integración no consiste en justificar comportamientos dañinos ni en culparte por lo que sientes. Consiste en reconocer que aquello que ves fuera también puede contener información valiosa sobre tu mundo interior.
¿Qué he descubierto sobre mí? · ¿Qué necesidad aparece detrás de esta emoción? · ¿Qué aspecto de mí necesita más atención, cuidado o expresión?
Cierre consciente
Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen. Respira profundamente tres veces y completa las frases:
"Hoy reconozco que…"
"Y elijo dar un pequeño paso hacia…"
Para recordar
Las personas que nos activan emocionalmente
no siempre son el problema ni siempre son el espejo.
Sin embargo, pueden convertirse en una puerta
hacia una comprensión más profunda de nosotros mismos.
Cada emoción intensa es una invitación a ampliar la conciencia, recuperar partes olvidadas de nuestra experiencia y relacionarnos con mayor autenticidad y responsabilidad.
Cristina Morilla · cristinamorilla.com